Montijo

Situada al norte de la península de Setúbal, en una zona de transición entre las llanuras aluviales de la margen sur del estuario del Tajo, la llanura del Ribatejo y la penillanura del Alentejo, el municipio de Montijo es parte del área metropolitana de Lisboa. La ocupación humana data del Paleolítico, prueba de ello son los numerosos restos arqueológicos encontrados en esta zona. Anteriormente conocido como Aldeia Galega, en 1930, el nombre fue cambiado a Montijo. El nombre antiguo del municipio fue debido a un habitante llamado Alda, de Galicia. Esta tenía una "venta" que servía a la gente que pasaba del puerto con destino a Lisboa y Alentejo. En el camino, los viajeros afirmaban pasar por Alda, la "Galega", que dio, así, origen al nombre de la aldea. Las actividades relacionadas con la producción, sacrificio y procesamiento de carne, la preparación y transformación de corcho, así como la producción hortícola, vinícola y de flores fueron los más significativos en la economía del municipio. Sin embargo, con la construcción del puente Vasco da Gama y la realización de algunos de los caminos pertinentes, Montijo, como otros municipios vecinos, consolidó su estrategia económica, compitiendo para atraer nuevas inversiones, más vinculadas a las actividades comerciales, en detrimento de las actividades vinculadas al sector primario. Las corridas de toros están estrechamente relacionadas al municipio y tienen suficientes aficionados en la época de las fiestas. Productos regionales como piñones, miel, queso de oveja, dulces con sus "aldeanos" (galletas de almendra y dulce de calabaza) y vino (Pegões) constituyen la imagen de marca de este municipio.

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